Muchas veces, en derecho laboral, cuando un empresario recibe una demanda, presume de antemano que “deberá abonar". Esto no resulta exacto en todas las situaciones; es necesario analizar y manejar cada caso (decimos "cada" porque todos son distintos, más allá de que exista un mismo tipo de reclamo) desde el inicio, en forma pormenorizada, ya que una demanda, puede ser ganada, por la correcta contestación de los telegramas previos. Justamente por esto es que insistimos en que la "prevención" es fundamental, y en eso se basa nuestro asesoramiento: no en llevar juicio cualquier reclamo o contrariedad, sino en procurar que el juicio no exista, y si es inevitable, utilizar todas las herramientas adecuadas, para lograr un resultado justo y equitativo, y a su vez exitoso y satisfactorio para la parte a representar. Prueba de lo manifestado es que es de público conocimiento que existen pleitos inventados (la conocida “industria del juicio”), siendo el caso del empleador que, al no tener correctamente a uno o varios trabajadores registrados en legal forma, estos últimos reclaman pero por más derecho del que realmente corresponde, siendo así que el empleador cae en la errónea suposición que sin más debe abonar lo que el trabajador reclama. De esta manera, si corresponde realizar algún aporte, que el empleador cubra eso y no esto con más una indemnización por despido, el cual no existe realmente, pero que es utilizado para lograr un "enriquecimiento ilícito" por el reclamante; resultando de lo dicho, además un despilfarro de dinero por quien debe abonar. Así es que si bien el trabajador tiene sus derechos bien resguardados mediante el principio "in dubio pro operario", el empleador tiene las mismas posibilidades de salir airoso de un injusto reclamo laboral. Lo que este estudio considera es que es preferible una mediación rápida que un juicio de varios años. El conflicto forma parte de la compleja trama de las relaciones humanas y muchas veces, por un inadecuado manejo del mismo, este escala hasta llegar al extremo judicial. Este extremo, en la mayoría de los casos, es evitable con una oportuna e idónea negociación. En virtud de que no asumimos la judicialización de los conflictos como algo natural, es decir bregamos por una solución alternativa extrajudicial, tenemos una vasta experiencia en todo el manejo del arbitraje y mediación extra o prejudicial.